¡Nunca más!
«Jornadas de Recuperación de la Memoria Histórica»
Del 10 al 17 de este mes se realizó las «Jornadas de Recuperación de la Memoria Histórica» en el mARTadero. Distintas actividades ensancharon este espacio de recuperación de la memoria: testimonios de victimas, exposición de libros y cuadros, talleres de arte para niños, jóvenes y adultos, lectura y relatos, presentación de grupos musicales y teatrales, proyección de películas, mesas redondas y conferencias. Acompañando este valioso e importante emprendimiento, queremos apuntar la necesidad y la importancia de la «recuperación de la memoria histórica».
El diccionario de la Real Academia española, en su vigésima segunda edición, nos presenta catorce definiciones directas y unas veinte definiciones compuestas de la palabra «memoria». Un razonamiento sencillo nos hace entender que es una palabra, tal vez, o muy importante o exageradamente equívoca: ¿Qué tan importante es la memoria?, o ¿la entendemos de muy diversas maneras? De alguna u otra forma, todas las definiciones que nos dan de memoria hacen referencia al fenómeno de la «retención» o «conservación». De hecho, la etimología nos demuestra que está relacionada con el «tener en la mente» y el «acordarse». Como sea, según la psicología estamos hablando de una capacidad de nuestra mente, de nuestra conciencia. Es más, nuestro aprendizaje está basado en aquello que hemos retenido, con aquello que recordamos, con aquello que nuestra mente o conciencia nos representa como «recuerdo», como una vivencia que permanece y es inmutable al paso del tiempo, de la historia. Sin embargo, evocamos la memoria no como un proceso psicológico, que forma parte del individuo, sino justamente por aquello al que está fuertemente ligado, el conocimiento o reconocimiento de eventos pasados en cuanto pasados. Eso que forma parte de la temporalidad e historicidad nuestra, del ser humano (memoria histórica).
Ahora, ¿para qué el «conocimiento o reconocimiento de eventos pasados en cuanto pasados»?, ¿a qué se debe que nos interesemos por la memoria?, ¿cuál es el fundamento o motivo que nos hace hablar de la memoria?, ¿acaso no nos basta con lo que nos dice la psicología y la pedagogía de esta capacidad mental? Al parecer, la memoria es un fenómeno irreductible a la pura descripción. No nos basta que nos digan de ella que funciona así, que nos permite esto, que nos hace aquello. No. Nuestra historia está marcada por acontecimientos terribles, por hechos trágicos, por situaciones de denigración y humillación humana, por maltratos, abusos y violaciones de todo tipo. En fin, por un gran sufrimiento de toda la humanidad. ¿O acaso esto no es parte de la historia, de nuestra temporalidad e historicidad? Perdonen si estoy hablando de algo que tal vez no ha entrado en el canon de la enseñanza, de la academia, pero a mí entender la historia trata también de los olvidados, de los vencidos, de los caídos, de los marginados y humillados, de los que fueron empujados hacia la cuneta y no solamente de los ganadores o vencedores (Walter Benjamin, 1892-1940). Hay crímenes que no deben olvidarse, hay víctimas cuyo sufrimiento pide menos venganza que narración, afirma el filósofo francés Paul Ricœur (1913-2005). Así, sólo la voluntad de no olvidar puede hace que estos crímenes no vuelvan ¡nunca más! A esto responde principalmente el interés por la memoria.
Domingo Garcete